¿Por qué dar lactancia materna?

Querer dar el pecho es natural.

El cuerpo de la madre se prepara durante el embarazo para poder dar el pecho. Y así, mientras el cuerpo y el metabolismo de la mujer cambian para asegurar el desarrollo del bebé en el útero, las mamas se preparan para amamantarlo tras el nacimiento. El pecho y la leche materna son necesarios para el ser humano, que nace inmaduro e indefenso. Su cerebro y sus defensas, sobre todo, pero también el resto de su cuerpo, necesitan la leche materna durante al menos los dos primeros años para llegar al desarrollo óptimo.

La naturaleza busca la salud del recién nacido y, velando por la madre asegura que esta pueda cuidarlo mejor. También, por eso, la lactancia estimula buenos comportamientos maternales y beneficia la salud física y mental de la mujer. Dar el pecho es proteger la salud de madre e hijo, la lactancia los vincula de forma única y mejora la salud emocional de ambos.

Beneficios para los dos

Al darle el pecho, la madre ofrece a su bebé lo mejor para su desarrollo, le protege de las infecciones y le dice sin palabras lo mucho que le quiere.

Las personas amamantadas sufren menos infecciones, tienen menos alergias y enfermedades respiratorias, tienen menos probabilidades de ingresar en un hospital durante su infancia, tienen menos problemas de obesidad, de hipertensión o de diabetes y su riesgo de padecer linfomas o leucemias infantiles es más bajo. También tienen mejores coeficientes intelectuales, mayor rendimiento escolar, socializan mejor y tienen menos problemas de conducta (como el TDAH). De adultos, sufren menos infartos, obesidad o hipertensión, es más probable que suban en el escalafón social, que tengan mejores trabajos y que ganen más.



La lactancia natural facilita la maternidad, sube la autoestima, transmite seguridad y ofrece una relación afectiva singular, satisfacción y placer en la mujer y disminuye su riesgo de enfermedades. Las hormonas de la lactancia ayudan a útero y ovarios a recuperarse del embarazo y el parto: hay menor pérdida de sangre, la regla tarda en volver, un nuevo embarazo es menos probable y los depósitos de grasa acumulados durante el embarazo se usan para producir la leche. La mujer que da el pecho sufre menos anemia, pierde el peso ganado más fácilmente y sus pechos se recuperan mejor, se protege frente al cáncer de mama, de útero y de ovarios y sufre con menos frecuencia obesidad, infartos, hipertensión, diabetes, osteoporosis y artritis.

 

 

 

 

 

Fuente: Quiero amamantar, pero ¿cuáles son las ventajas? | Familia y Salud

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